» Salud y Bicicleta (3)

Consumos de hasta 6.000 calorías por etapa, pérdidas de hasta 4 kilogramos de peso y 2 litros de sudor bajo condiciones climáticas en ocasiones muy duras… Visto esto, cabe deducir que la adecuada alimentación es un capítulo muy importante en la preparación y desarrollo de este duro deporte. Daremos un repaso a cada una de las fases en las que la ingestión de sólidos y líquidos está presente como factor fundamental.

LA ALIMENTACIÓN DEL CICLISTA

Dado que el ciclismo es uno de los deportes que exigen mayor consumo energético, una correcta alimentación y una buena hidratación se perfilan como imprescindibles para poder explotar al máximo las capacidades del corredor profesional y, por extensión, también las de cualquier aficionado al deporte del pedal.

   

ANTES

Previamente al comienzo de la carrera o etapa (unas dos horas antes), el deportista debe tomar un desayuno que no resulte excesivo, pero que contenga suficientes hidratos de carbono que son, a la postre, los que aportarán la energía a consumir durante la prueba. Pan, mantequilla, quesos suaves, fiambres, arroz, cereales y fruta son los más recomendados para esta fase.

DURANTE

Las temibles “pájaras” son debidas casi siempre a la falta de reservas de glucógeno muscular. En orden a evitar estos bruscos bajones de rendimiento, es prioritario realizar los avituallamientos previstos para reponer los hidratos de carbono necesarios. Barritas energéticas, pastelitos y queso son los alimentos ingeridos normalmente en estas situaciones. En cuanto al apartado de líquidos, la rehidratación debe ser constante, sobre todo si el calor aprieta. Lo ideal sería, si la situación de la carrera lo permite, beber aproximadamente un litro por hora de agua con sales o compuestos de azúcar que son rápidamente absorbidos por el organismo.

 

DESPUÉS

Inmediatamente a la finalización de la jornada, el ciclista deberá comenzar a ingerir sólidos y líquidos con un alto índice glucémico que permitan recuperar lo más pronto posible el nivel de glucógeno muscular. De nuevo los hidratos de carbono, auténticos reyes de la alimentación ciclista, se imponen como imprescindibles para paliar la degradación proteica normal sufrida durante el esfuerzo: dulces, azúcar y zumos de frutas (en un primer instante) y pasta, arroz, pan y patata (en una segunda fase) son los productos idóneos para estos momentos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

- Piñón Libre - Revista oficial del Club Ciclista León -