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El “Águila de Toledo”, sobrenombre con el que nuestro hombre
ha pasado a los anales mundiales del ciclismo, nació en Val
de Santo Domingo (Toledo), en 1928. Su padre tuvo que emplear casi
todos los ahorros familiares en adquirir una desvencijada bicicleta
que le había prometido a Federico si éste sanaba del
tifus que contrajo a los 18 años. Con tan desastrado vehículo
disputaría su primera prueba en 1947: una carrera de 60 kilómetros
entre Toledo y Torrijos.
Un par de años más tarde, aún como aficionado,
se alzaría con el entorchado de la montaña en la Vuelta
a Albacete, terminando segundo de la general. A pesar de que en
el reconocimiento médico de la Federación Española
fue calificado como no apto para el ciclismo, pasó a profesionales
en 1952. Tras vencer en el Gran Premio de Niza de 1954, fue incluido
en la selección española que participó en el
Tour de ese mismo año (entonces era disputado por combinados
nacionales, no por equipos), alcanzando el título de Rey
de la Montaña, galardón que conseguiría en
otras cinco ediciones de la ronda francesa a lo largo de su fructífera
carrera.
Después de terminar segundo en la Vuelta a España
de 1957 y conquistar el Trofeo de los Apeninos en el Giro del 58,
Bahamontes consiguió el triunfo más relevante de su
trayectoria deportiva, al proclamarse vencedor del Tour de 1959,
convirtiéndose así en el primer ciclista español
en lograr tal hazaña. Por este motivo, a su regreso a España,
fue nombrado mejor deportista del año.
A pesar de que, a lo largo de su carrera, sufrió frecuentes
caídas y lesiones que hubieron de repercutir necesariamente
en su palmarés, éste se vio engrosado con un Campeonato
de España, varias Vueltas a Asturias, Vuelta a Madrid, Criterium
del Mont Faron, tres ediciones de la Subida al Mont Agel (Mónaco)
y otras muchas pruebas de reconocido prestigio internacional. Hay
que resaltar igualmente el segundo y tercer puesto alcanzados por
“El Águila de Toledo” en los Tours de los años
1963 y 1964.
En 1965, ya con 37 años, se retiró del ciclismo activo,
ocupando diversos cargos en equipos españoles y abriendo
una tienda de material deportivo en Toledo.

ANECDOTARIO:
En los inicios de su carrera, en la Vuelta a Asturias, Bahamontes
se presentó a correr en alpargatas, con un pantalón
de fútbol y una camisa de vestir. Su pintoresca indumentaria
no le impidió, sin embargo, coronarse como vencedor de la
Montaña.
El talón de Aquiles del toledano fue siempre el llano. Esto,
unido a su pésima condición de contrarrelojista, limitó
en gran medida su palmarés.
Polémico en extremo y de comportamiento anárquico,
Federico carecía de sentido táctico y nunca aceptó
estrategias de equipo. Esto le enfrentó a muchas de las estrellas
españolas del ciclismo de entonces. Fue especialmente famosa
su guerra particular con Jesús Loroño. Finalmente,
Langarica, a la sazón director técnico de la selección,
logró inculcar en el díscolo corredor la “táctica
del desgaste”, que le llevó a ganar el Tour de 1959.
Famosa es, asimismo la anécdota de la subida al Romeyère
(Tour de 1959), donde el extravagante Federico alcanzó tal
ventaja sobre el resto de corredores que optó por bajarse
de la bicicleta y tomarse tranquilamente un helado. En esa misma
edición aventajó en casi cuatro minutos al mejor ciclista
del momento, Anquetil, en la cronoescalada del Puy de Dome, dando
por sentenciado el Tour.
PALMARÉS (resumido)
1954: Rey Montaña Tour.
1955: Vuelta a Asturias.
1956: Rey Montaña Giro.
1957: Vuelta a Asturias. 4º en Tour. 2º en Vuelta.
1958: Campeonato de España Ruta. Rey Montaña Vuelta
y Tour.
1959: Campeonato España Montaña. Vencedor y Rey Montaña
en Tour.
1962: Rey Montaña Tour.
1963: Rey Montaña y 2º general en Tour.
1964: Rey Montaña y 3º general en Tour.
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