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un popular refrán castellano que "para ser buen arriero
hay que nacer entre albardas". Este dicho le viene como anillo
al dedo a José Luis Cardo, que ha pasado su vida rodeado
de ruedas, cuadros y manillares. De espíritu inquieto y emprendedor,
a los 18 abandonó el terruño patrio y se instaló
en París, donde tuvo la impagable ocasión de tomar
contacto con la vanguardia tecnológica del momento. Tras
pasar trece años en la cuna del Tour -cinco de ellos regentando
su propio negocio-, emprendió regreso a León, con
la maleta llena de conocimientos técnicos e innovaciones
que se aprestó a poner en práctica en nuestra ciudad.
Sus ideas renovadoras y su moderna visión del mundo de la
bici no tardaron en calar entre la comunidad ciclista leonesa, que
vio como el establecimiento de José Luis Cardo se convertía
en punto obligado de visita cuando se imponía el asesoramiento
y el consejo técnico de un profesional. Hoy en día,
tras veinticinco años de actividad, la tienda-taller de Cardo
sigue ofreciendo tanto al experto como al profano la más
completa gama de equipamiento rodante del momento, los materiales
más galácticos e incluso la ropa mas "fashion"
de este deporte, contando además con el apoyo cercano y personal,
el trato humano que los grandes establecimientos están lejos
de poder prestar.
Pero, con ser mucho, no es ésta la única contribución
de José Luis al mundo ciclista de la capital leonesa: en
su tienda se gestó y germinó lo que hoy en día
es el club cicloturista más populoso de la provincia, con
casi trescientos asociados: el Club Ciclista León, heredero
directo del Grupo Ciclodeportivo J. L. Cardo que el popular mecánico
y un puñado de entusiastas aficionados al pedal pusieron
en marcha allá por el año 1984. Es frecuente ver al
veterano profesional, que aún ostenta el carné número
uno, a lomos de su bicicleta en las salidas dominicales del club;
ni en los días de obligado asueto se desliga nuestro hombre
del entorno ciclista, tal es la pasión que siempre ha exhibido
en relación con esta noble actividad deportiva.
En resumen, una vida plenamente dedicada a la bici y su entorno,
adecuándose día a día a las exigencias del
mercado y a la creciente competitividad de un mundo en el que, en
palabras del propio Cardo, "debemos mostrar al cliente que
somos verdaderos profesionales. Sólo así ganaremos
la batalla a las grandes superficies".
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