» Ciclomaratones
Estamos ante el comienzo de una nueva temporada. Cada uno de nosotros tenemos nuestros objetivos más o menos señalados en el calendario. Eduardo, nuestro presidente, me ha pedido repetidamente que escriba este artículo. Estoy en condiciones de asegurar que me resulta más fácil hacer 200 km. que sentarme a escribir estas líneas. Pero ya que he comenzado, voy a intentar contaros algo de esto de la larga distancia. Como casi todos sabréis, este año se va a celebrar la 1ª Madrid-Gijón-Madrid (18 a 22 de Julio), o lo que viene a ser la parís-Brest-París española, con algo más de 1.200 km. de recorrido a cubrir en un tiempo máximo de 90 horas.
Esta prueba es un Brevet Inrternacional de Randoneurs (término francés que viene a ser lo que llamaríamos maratonianos). Como ya os he comentado más arriba, son algo más de 1.200 km. a cubrir en un tiempo no superior a 90 horas, lo cual conlleva que haya tramos nocturnos, debiendo de atenerse a las normas de tráfico en lo que a chalecos refractantes, luces y demás se refiere. Para poder participar hay que realizar unos brevets de clasificación de 200, 300, 400 y 600 km. a cubrir respectivamente en 13:30, 20:00, 27:00 y 40:00 horas como máximo, algo que habrá que acreditar con los correspondientes sellos en los controles de paso establecidos en el recorrido. Hasta aquí, a grandes rasgos, la palabrería puramente teórica; ahora vamos con el verdadero objetivo de este artículo.

Ahora me toca recurrir a la poca experiencia -para algunos de vosotros demasiada- con respecto a los cicloturistas del resto de España que yo tengo. Para ellos esto ya es el pan nuestro de cada día... o año. Este artículo tiene como objetivo principal el intentar animaros para ver si es posible sacar el randoneur o maratoniano que algunos lleváis dentro escondido y no lo sabéis todavía. Para ello vamos a celebrar dos ciclomaratones esta temporada de 200 y 300 km. haciendo un poco caso de vuestras peticiones después de la experiencia -un poco de aquella manera- del 400 del año pasado en Sariegos, donde sólo me acompañó un más que voluntarioso Sergio al que aprovecho para dar la enhorabuena, teniendo en cuenta que apenas llevaba media docena de días andando en bicicleta por aquellas fechas.
Estos dos ciclomaratones serán puntuables para el Campeonato de España, a la espera de conseguir la homologación internacional como Brevets clasificatorias para futuras ediciones.
Insisto, y no dejaré de hacerlo, en aniamros a probar eta aventura donde todavía se puede practicar el cicloturismo en estado puro (parando, ayudando a los demás, pensando en llegar al siguiente control. etc. etc.) y el otro (desbocándome a poco más de 200 km. para París por creerme sobrado, y estuve al borde del abandono a 50 km.).
El ciclismo de larga distancia va ganando adeptos año a año, y me gustaría enormemente que en los próximos dejara de hablarse de mí como el “único leonés” en estas aventuras.
Mi amigo Rafael Antón de Torrelavega, que ya cuenta con una dilatada experiencia en estas lides, suele decir que si cada uno de nosotros consigue “engañar” a uno nuevo, habremos conseguido el objetivo, y yo, desde luego, estoy dispuesto a ello; otra cosa es que lo consiga.
También os puedo asegurar que a la llegada a París juré por todo lo habido y por haber que no volvería a una aventura como aquella. Un amigo asturiano me dijo que ese juramento lo habían hecho ellos la primera vez, y allí habían estado de nuevo.
Yo, dos años depués, aquí estoy dispuesto a hacer el Campeonato de España y la Madrid-Gijón-Madrid (siempre que las lesiones y otras “averías” me lo permitan). Ojalá en la cena de fin de temporada podamos brindar todos juntos, primero por haber podido “engañar” a uno nuevo y después por haber logrado los objetivos. Sería una bonita forma de terminar la temporada ¿no os parece?
No quiero dejar pasar la oportunidad de agradecer (no me cansaré nunca de hacerlo) a un burgalés fenomenal llamado Enrique y más conocido por “El Indio” el haber esetado en el lugar oportuno y a la hora oportuna (a 50 km. de París) para evitar mi abandono en mi primera París-Brest-París, cuando el corazón quería y la cabeza decía no va más ( y no sería porque no me lo hubieran advertido), pero, en fin, también eso forma parte de la aventura y sirve para próximas ediciones.
Animo a todos una vez más, que no es tan complicado y seguro que vais a disfrutar del ambiente que se crea en estos grupos. Os espero los días 9 de abril y 28 de mayo, nos lo vamos a pasar bien.
Si de aquí a la próxima París-Brest-París consigo dejar de ser el “único leonés”, me daré por sastisfecho.

Emilio Fernández Ordóñez
Socio del C.C.L

KM 236 Parist - Brest - Paris 2003

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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